El chico de la última fila

de Juan Mayorga

Nacido en 1965, Juan Mayorga es doctor en Filosofía y matemático, su dedicación a la escritura dramática comenzó en 1989, cuando ganó un accésit del premio Marqués de Bradomín por Siete hombres buenos, su primer texto. Desde entonces ha escrito cerca de 30 obras, ha sido traducido a 23 idiomas y representado en 33 países. Mayorga es el dramaturgo de su generación más laureado y reconocido; entre los galardones recibidos destacan el Premio Calderón de la Barca, el Premio Nacional de Teatro, el Valle-Inclán y el Premio Max al mejor autor y a la mejor adaptación. Cofundador del colectivo teatral El Astillero, miembro del consejo de redacción de la revista Primer Acto, colaborador asiduo de compañías como Animalario y fundador de su compañía teatral La Loca de la Casa, es además, profesor de Dramaturgia e Historia del Pensamiento y Sociología en la Real Escuela Superior de Arte Dramático.

Autor versátil y provocador propone una crítica reflexiva, de raíz intelectual y filosófica, a cuestiones tales como las formas de dominación ejercidas por el ser humano y sus mecanismos de poder, tanto en el ámbito público como en el privado, las máscaras del pensamiento reaccionario, la responsabilidad moral en el ejercicio de la actividad pública, etc.¹ Mayorga no se identifica con ninguna generación ni etiqueta, pero siente que tiene algo que ver con los autores y directores Miguel del Arco y Alfredo Sanzol y con la dramaturga Yolanda Pallín. Como él mismo dice, asume que en algunas de sus obras aparecen temas que ya había explorado hace 25 años, que incluso se repiten frases, y que “uno es fiel a sus obsesiones”. Muchas de sus obras se basan en duelos en el que cada uno se encuentra consigo mismo, un conflicto existencial en el que defender decisiones que se han tomado o no. Otra de sus redundancias o reiteraciones es la del personaje que visita a otro, que le interrumpe y desestabiliza².

El chico de la última fila, la obra que nos ocupa, tiene que ver con mucho de esto, con la desestabilización que un personaje produce en otro, con la dominación ejercida por un ser humano sobre otro en un ámbito tan reducido como en la relación profesor-alumno. Publicada en 2006, ha sido representada en teatros nacionales e internacionales. En 2012 fue adaptada al cine por François Ozon en la película Dans la maison recibiendo los premios Concha de Oro a la mejor película y Premio del Jurado al mejor guion en el Festival de Cine de San Sebastián de ese mismo año.

LA ACCIÓN

LA FÁBULA

Germán y Juana son un matrimonio maduro sin hijos, él es profesor de instituto y ella trabaja en una galería de arte contemporáneo cuyas dueñas están a punto de cerrar ya que no es un negocio rentable. Durante las primeras semanas del curso, Germán manda a sus alumnos hacer una redacción que narre qué han hecho durante el fin de semana, entre todas las redacciones sobresale con diferencia la de Claudio, que se sienta en la última fila. En su redacción cuenta cómo proponiéndole un intercambio de clases particulares a Rafa Artola, un compañero de clase, ha podido entrar en su casa y conocer a su familia, algo que le había tenido obsesionado durante todo el verano mientras los observaba desde el parque. A Juana no le parece bien ni el hecho ni el tono utilizado e insta a su marido a hablar con el alumno y aunque Germán lo hace se siente atrapado por la capacidad del chico, y este, como en un juego, decide continuar la redacción y por tanto su relación con la familia de Rafa. Tal es, por una parte, la admiración que Germán siente hacia el chico como por otra, su afán de sentir que su labor didáctica sirve para algo, que a través de una complicidad no manifiesta permite que Claudio vaya creando una narración sobre la vida de los Artola y los manipule para que el texto se vaya adaptando a los requerimientos que, según Germán, una buena novela necesita (profundizar en los personajes, factor sorpresa, conflictos, un buen título, la necesidad de un final necesario e imprevisible…). Lo que no sabe Germán, pese a la inquietud de Juana, es que inconscientemente ha entrado en un juego en el que él es un peón más del afán de Claudio por inmiscuirse y reescribir las vidas ajenas, y que este no solo está interesado en la historia de los Artola sino también en la él.

EL CONFLICTO

Conflicto centrado, los temas principales de la obra son la relación maestro-discípulo, el interés que generan las vidas de otros, y sobre todo, la manipulación. La manipulación es evidente, Claudio manipula la existencia de los Artola en pro de una obra narrativa, y Claudio manipula a Germán en pro de la misma obra narrativa. Los Artola no se saben manipulados, Germán sí, pero él más bien se considera cómplice hasta que al final descubre que estaba siendo manipulado en pro de un segundo objetivo y entonces su cólera estalla, y entonces nos preguntamos: ¿por qué es lícita la manipulación y el engaño a los que se somete a la familia de Rafa y no la suya propia?

Se plantea también un conflicto secundario, y es el de la visión que del arte tienen Germán y Juana, uno destaca por su visión trágica, la otra por su visión lúdica y moderna, ambos enfrentados ante una tercera visión, la del negocio que supone.

PUNTO DE VISTA DEL AUTOR

Podríamos encontrar cierta similitud entre el autor y Germán, ya que el primero también fue profesor de instituto, pero ahí acaban las coincidencias, ya que ni el perfil ni la materia impartida  son los mismos.

Pero si dejamos de lado los conflictos, de los que acabamos de hablar, veremos que  Mayorga aprovecha la obra para introducirnos en otros temas, unos apenas rozados, otros algo más desarrollados, que nos dejan entrever su punto de vista: la escuela como lugar de encuentro entre dos generaciones, la necesidad de que nos cuenten historias, de aparecer en ellas, la necesidad de imaginar; también nos habla de las clases sociales, sobre todo de la clase media y su relación con la clase baja y la clase intelectual y de la soledad de un muchacho que proviene de una familia desestructurada y enferma.

El punto de vista del autor nos llega pues a través del conjunto de la obra, es decir, a través del desarrollo de la historia y a través de los tres personajes principales, dispares y antagónicos. No se trata de una obra moralista ni sentimental, ya que las diferentes ideologías que se nos presentan nos permiten identificarnos con cualquiera de estos personajes en diferentes momentos de la obra sin sentirnos bien o mal por ello.

LA TRAMA

La trama está organizada temporalmente siguiendo la propia naturaleza de los acontecimientos, ordo naturalis. Lo curioso de esta obra es que hay dos narraciones, la narración real y la narrada, metaficción en estado puro, Mayorga aprovecha para reflexionar desde la ficción sobre la escritura, sobre la creación literaria al tiempo que se escribe la narración sobre los Artola.

Escrita de forma continua, no hay escenas. Además, hay saltos constantes entre unos personajes y otros, entre unos espacios y otros, incluso se entremezclan, lo que da como resultado una estructura muy dinámica. A no perdernos en este maremágnum de cambios nos ayudan los nombres de los personajes que hablan, son ellos los que nos permiten saber en qué espacio estamos en cada momento, algunas acotaciones también lo hacen.

La primera vez que aparece un salto, porque la obra empieza separando bien los espacios, nos produce cierto extrañamiento, pero el autor logra que el lector se habitúe rápidamente y este efecto, además de conferirle el dinamismo del que hablaba, hace que el conjunto resulte muy interesante. A la hora de representar la obra no creo que resulte extremadamente complicado seguir la estructura escrita, la parte correspondiente a la narración podría ser en parte representada y en parte narrada, para que esto último no pierda su protagonismo durante la representación.

El punto de arranque o planteamiento inicial lo encontramos ya en las dos primeras páginas, Germán ha leído la redacción de Claudio, le ha gustado y le ha puesto un 7, Juana también la lee pero no entiende como a Germán no le preocupan los matices que la narración contiene… Los conflictos principales surgen cuando el chico entrega la segunda redacción, porque es a partir de ahí cuando Germán consiente, cuando Germán entra en el juego. A partir de ahí el clímax va in crescendo, la trama se va complicando, hasta llegar al punto de giro: “ni siquiera la lluvia baila tan descalza”, eso es lo que pone en la nota que Claudio le pasa a Ester, la madre de Rafa, esa nota es el detonante que inicia el desenlace.

El núcleo significativo lo encontramos al final del texto. En una primera lectura el final puede parecernos sorprendente, pero si leemos de nuevo el texto veremos que este nos va guiando, argumentando y detallando ese final, trabado y cerrado, ya no tan imprevisible. Por ejemplo, cuando Germán le plantea la posibilidad a Claudio de hablar con su padre, este le responde “Mi padre no es un personaje de esta historia. Mi padre no sale”, es evidente, en una segunda lectura, que Claudio no se refiere a la historia narrada de los Artola, sino a la de Germán.

Podríamos destacar, además, tres recurrencias, la más importante, por tratarse, además de un uso importante de la intertextualidad, es la de las continuas referencias a obras literarias clásicas, Germán va surtiendo a Claudio de material para que aprenda, para que tome ejemplos para su narración, pero lo más sorprendente es cuando empezamos a vislumbrar, y Germán empieza a vislumbrar, que realmente Claudio sabe, que Claudio tiene su propio bagaje de conocimientos literarios y esto también se nos muestra a través de otras referencias literarias. Otra recurrencia tiene que ver con China, el texto está inundado de alusiones a este país: Rafa Padre viajó a China, su cliente es chino, el plato que cocina es chino, hay que bajarse a la tienda de los chinos, la tele es ‘Made in China’, hay dos chinas en la clase de Germán, Juana trabaja con una artista china, Rafa Padre lee Confucio aplicado al management, Ester lee La construcción de la muralla china, libro que también menciona Germán….  la tercera recurrencia es muy parecida, aunque no tan llamativa, esta tiene que ver con Alemania, los cuadros que cuelgan de la pared del pasillo de los Artola (y también ilustran este análisis) son de un autor alemán, Paul Klee, los títulos de las mismas están en alemán, el padre de Claudio vivió en Berlín, Germán le pregunta a su alumno si lo que se plantea escribir es un bildungsroman, las instrucciones del nuevo televisor de los Artola están alemán y en ese idioma las leen, aunque no las entiendan… toques traviesos del autor.

LOS PERSONAJES

Ordenados jerárquicamente por importancia nos encontramos:

Claudio García es un chico de 17 años, inteligente, solitario, manipulador y maquiavélico; de clase social baja, es hijo de una familia desestructurada, su madre le abandonó de pequeño y su padre está enfermo. En clase, se sienta en la última fila, desde donde se puede observar sin ser visto; no habla, no participa, no crea problemas, no destaca. Germán, piensa que está cabreado con el mundo, que es un tío raro, un tío como Dios manda. Rafa Padre opina que es prudente y tímido.

Germán, es un hombre maduro y culto. De él dice Rafa Hijo, a través de la narración de Claudio, que es amargado y raro. Dos ideas de Germán nos ayudan a definirlo: Piensa que la peor literatura se hace en los catálogos de arte contemporáneo, y que el arte lo es porque alguien ha escrito eso, si no sería una mierda; y que la clase media es fea, banal y estúpida.

Juana es el álter ego de Germán, su voz de la conciencia. Mujer ética, piensa que la literatura no enseña nada, que el arte en general no enseña nada.

La familia Artola, de carácter mucho más simple que los anteriores, está compuesta por Rafa Artola Hijo, Rafa Artola Padre y Ester, la madre. Pertenecen a la clase media, para Claudio son lo contrario a su familia, son normales. A ellos los conocemos a través del relato, y por tanto, a través de la mirada irónica de Claudio que nos los presenta como superficiales y absurdos. De Rafa Padre sabemos que le gusta el baloncesto, verlo y practicarlo, que está harto de la empresa donde trabaja y quiere montar su propio negocio, y que tiene una vena violenta, ya que quema el coche de su jefe. De la madre que es aburrida y su única distracción son las revistas de decoración y la posibilidad de reformar su casa. De Rafa Hijo, compañero de clase de Claudio, sabemos poco, no nos lo muestra apenas porque no le interesa, pero hacia el final nos hace descubrir en él cierta furia que lo acerca a la personalidad de su padre.

Eliana, y Luba son las criadas de la casa de los Artola, personajes prescindibles su existencia lo único que hace es reforzar la imagen que de Ester nos hemos hecho.

Por último, hay una serie de personajes ausentes:

Bruno, que acaba de fallecer, era el dueño de la galería de arte donde trabaja Juana. Sus herederas son sus hijas, las mellizas, que en opinión de Juana, son retrógradas, provincianas y palurdas. Sin embargo, a Germán le parecen inteligentes pues saben, al igual que él, que el arte contemporáneo no vale nada.

Marta es la hija de la familia Artola, está viviendo en Irlanda y parece que no mantiene relación con la familia, las muñecas de su habitación están mutiladas, lo que confirma esa violencia solapada de la familia. Los compañeros de trabajo de Rafa Padre también son nombrados, al igual que un proveedor chino del que se hace cargo durante una visita, su relación con ellos es la que le lleva a querer independizarse laboralmente.

ESTRUCTURA ACTANCIAL

Basándonos, según Greimas, en los seis actantes que constituyen las tres oposiciones binarias:

  • Sujeto – Objeto: Claudio – Familia Artorla / Germán. Claudio quiere conocer a la familia Artola, quiere saber cómo es la vida de su profesor, todo ello es lo que impulsa el desarrollo de la historia.
  • Destinador – Destinatario: Claudio – Germán y Germán – Claudio. Ambos constituyen el eje de la comunicación, las motivaciones y los impulsos, unas veces es uno, otras el otro. No olvidemos que Germán ha encontrado en Claudio el perfecto alumno sobre el que ejercer su labor educativa en literatura.
  • Ayudante – Oponente: Germán – Juana. En la consecución del objeto de Claudio, Germán es claramente, queriendo para una parte y sin saberlo por otra, ayudante. Juana es desde el principio una firme opositora.

EL TIEMPO DRAMÁTICO

El tiempo argumentado en términos absolutos no está delimitado, la obra se inicia durante la segunda semana del curso escolar pero aunque acaba durante este, no sabemos si es a mitad o hacia el final, no hay ninguna referencia temporal que nos lo indique.

El desarrollo de la trama se produce de manera cronológica y está condensada, pero como hemos comentado, esta obra es continua y los avances en el tiempo no se nos indican de forma específica, sino a través de los diálogos que se van sucediendo, de la narración secundaria que avanza en hechos y las acotaciones. Únicamente hacia el final, aparecen un par de referencias en boca de Germán que nos hablan de días que pasan. El resultado final le confiere al conjunto un ritmo muy atractivo.

Aunque la distancia temporal del drama es cero, tiene cierto aire ucrónico que permitiría leerla en cualquier otro tiempo.

EL ESPACIO DRAMÁTICO

No solo se entremezcla la acción dramática narrada y la real, sino que esta última también se entremezcla en todas sus variantes. Así, lógicamente, los espacios también lo hacen.

Podríamos hablar de tres espacios patentes, la casa de Germán y Juana, la escuela y la casa de los Artola, pero hay un cuarto espacio, el parque, ausente la mayor parte del drama y que se hace patente al final de este; el parque es desde donde Claudio observa a la familia, donde le nace la inquietud de querer entrar en la casa y observarlo todo desde dentro y es también donde se produce el desenlace final, confiriéndole así una estructura circular.

De las casas, Claudio, a través de sus relatos, nos hace una detallada descripción que pretende ser reflejo de la personalidad de quienes las ocupan. Por ejemplo, para él la familia Artola es superficial por lo que al describir su casa nos dice “Ellos no saben lo que tienen en casa. Los compraron para esta pared. Cuando cambien el color de la pared, cambiarán los cuadros.” o “En la biblioteca del salón tienen libros realmente buenos, ordenados por tamaños (…) En las mesillas, los libros que realmente leen. Ella: ‘La fórmula de la felicidad. Aprende a ser tu mejor amiga’. Él: ‘¿Quién se ha llevado mi queso?’”. La casa de Germán y Juana, por el contrario, refleja la profesión de estos y Claudio, en su descripción aprovecha para contraponer ambas familias “Huele a libro, hay libros por todas partes (…) Ella me ayuda a colocarlos, no es fácil, están ordenados por épocas”.

EL DISCURSO

Respecto al diálogo, podemos diferenciar el del hecho real al del narrado; el hecho real se desarrolla únicamente mediante conversaciones entre dos personas, lo que denota relaciones y situaciones de intimidad, recayendo el grueso de la acción dramática sobre los diálogos de Germán y Claudio y sobre los de Germán y Juana; hacia el final, en dos momentos puntuales, se producen dos conversaciones más a dos, la de Germán y Rafa Padre en un momento donde este último pasa al plano real, y la interesante y clave entre Claudio y Juana. En el hecho narrado, las conversaciones tienen distintas variantes, entre dos, entre tres, y hasta entre cuatro conversadores, unas más íntimas, otras más sociales. Otra diferencia importante, es que en el hecho real las acotaciones nos las marca el autor, son escasas y muy distantes, no hay implicación emocional ni ideológica por parte de este, pero nos guían a través de la estructura narrativa. Los diálogos del hecho real nos definen a los personajes pero sobre todo nos muestran la acción. En el hecho narrado, por el contrario, lo vemos todo, los hechos y los diálogos,  a través del punto de vista de Claudio, es como si el autor de la obra no interviniese, y por lo tanto, los personajes se nos presentan totalmente subjetivados. Así, la banalidad de los Artorla es motivo de ironía por parte de Claudio que se sabe más inteligente y refleja un sentimiento de superioridad en muchos de sus comentarios: Les llama “La Sagrada Familia”, de Ester dice que su gran pregunta es, “¿cómo sacar otro cuarto de baño?”, de Rafa Padre “Estuvo una semana en China, hace diez años. Los chinos no tienen secretos para él”, “Vuelvo con el niño” para referirse a su compañero.

En cuanto a los aspectos formales, los diálogos generan réplicas y hay alternancia. El lenguaje usado por todos los personajes es coloquial, aunque Germán y Juana tienen una jerga propia resultado de su nivel cultural. En general, no encontramos ningún rasgo poético en el lenguaje utilizado, lo que dota al texto de gran coherencia con la acción dramática representada.

VALORACIÓN

Esta es la segunda obra que leo de Mayorga, la primera, Animales nocturnos, también plantea la reflexión de lo que ocurre cuando un personaje aparece en la vida de otro y altera su existencia, pero en este caso el dominio que un personaje ejerce sobre otro es llevado a tal extremo que se convierte en acoso y como consecuencia, el ambiente que nos pinta Mayorga está mucho más acorde con este conflicto, cerrado, oscuro y triste. Ambos son dramas de personajes, porque la acción está supeditada a uno de ellos, en el caso de El chico de la última fila, a Claudio.

Lo más sobresaliente de la obra que nos ocupa, es que desde el principio se siente que hay algo más, la intriga está trazada de tal modo que el lector necesita llegar al final y saber cómo acaba todo, el autor ficticio bajo la tutela de su profesor busca “un final necesario e imprevisible. Inevitable y sorprendente. Un final que reconforte al lector o lo deje herido”, también el autor real, y ahí, en ese punto es donde ambos relatos coinciden convirtiéndose en uno solo. Una fábula perfectamente hilada que sabe mantener toda la atención del lector  y que junto a su original estructura hace que leamos sus páginas con afán. Una obra que nos evidencia que no solo a estos personajes les interesan las vidas ajenas; como dice Germán: “La gente necesita que le cuenten historias. Sin cuentos, la vida no vale nada”.

Puedes leer la obra aquí: El chico de la última fila 

 

 

3 thoughts on “El chico de la última fila

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